Trump dice que México pagó el muro con los aranceles; pero las cifras cuentan otra historia

El presidente estadounidense aseguró que los aranceles cobrados a México financiaron varias veces el costo de la barrera fronteriza. Los datos sobre la construcción y el dinero recaudado ofrecen un panorama mucho menos simple.

Donald Trump volvió a defender una de sus promesas más conocidas con una afirmación contundente: México sí pagó el muro fronterizo, aseguró, y lo hizo —según su versión— a través de los aranceles impuestos por Estados Unidos.

Durante un mitin en Highland Heights, Kentucky, previo a las elecciones de mitad de mandato del próximo 3 de noviembre, el mandatario sostuvo que los gravámenes cobrados a México superaron ampliamente el costo de la barrera.

“México ha pagado por ese muro muchas, muchas veces”, afirmó Trump.

La declaración retoma una de las principales promesas de su primera campaña presidencial: que México pagaría directamente la construcción del muro en la frontera.

El problema es que los aranceles no funcionan como una factura que México paga directamente al gobierno estadounidense. Son impuestos cobrados por Estados Unidos a productos importados y, en primera instancia, son pagados por los importadores estadounidenses. Parte de ese costo puede trasladarse posteriormente a empresas y consumidores mediante precios más altos.

Trump también aseguró que durante sus administraciones se han construido más de 3,200 kilómetros de muro fronterizo. Esa cifra es cuestionable.

Datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) señalaban que a principios de 2020 se habían construido alrededor de 727 kilómetros del denominado “nuevo sistema de muro fronterizo”. El dato incluía tanto segmentos nuevos como reconstrucciones y reforzamientos de barreras existentes.

Además, algunos de esos trabajos ya habían sido ordenados antes de Trump y continuaron durante la administración de Joe Biden.

El muro vuelve a ser argumento electoral

La afirmación apareció en un momento particularmente político.

Trump utiliza nuevamente la migración como uno de los ejes de su discurso mientras los republicanos buscan conservar el control del Congreso en las elecciones de noviembre.

Pero hay una señal que complica la estrategia: la economía pesa más que la migración entre las principales preocupaciones de los votantes estadounidenses.

Según la encuesta más reciente de Fox News citada en el reporte original, seis de cada diez votantes identifican el costo de vida como su principal preocupación económica. Los aranceles aparecen bastante más abajo, con 6%.

La inflación también representa un problema para Trump. Solo 22% de los encuestados aprueba su desempeño en esta materia, de acuerdo con esa medición.

Y ahí está el verdadero desafío para el presidente: mientras intenta presentar los aranceles como una herramienta que hizo pagar a México, los propios efectos económicos de esa política se han convertido en parte del debate doméstico estadounidense.

La disputa, por tanto, no es únicamente sobre un muro.

Es sobre quién termina pagando las decisiones comerciales de Washington y cuánto cuesta políticamente sostener una promesa de campaña cuando las cuentas son bastante más complicadas que el eslogan.


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