Teatro, danza, contrabajos y música de Tabasco convivieron en Guanajuato el 10 de octubre. Una función se retrasó por la lluvia, pero el público esperó con paraguas e impermeables.
La lluvia retrasó una función, pero no detuvo el encuentro entre artistas y público en el Cervantino. El sábado 10 de octubre, Guanajuato capital reunió propuestas que fueron del teatro itinerante y las tradiciones musicales de Tabasco a la danza francesa, la tragedia griega y los sonidos contemporáneos de Jesse Baez. Es evidente que la experiencia Cervantino une talentos de múltiples disciplinas.
Según el balance de actividades proporcionado, la jornada del 54 Festival Internacional Cervantino se extendió por teatros, templos, calles y espacios como Casa FIC y Los Pastitos. La variedad permitió acercarse a distintas disciplinas sin concentrar toda la experiencia en un solo escenario.
Paraguas abiertos, función en marcha
En la Ex Estación del Ferrocarril, el Carro de Comedias de Teatro UNAM presentó “Ubú Rey”, con adaptación de Maribel Carrasco y dirección de Mario Espinosa. El ambiente Cervantino llenó el espacio al iniciar la obra.
La lluvia obligó a retrasar el inicio. Entre el público había niñas, niños y adultos que esperaron con impermeables y paraguas para ver la puesta, reflejando la pasión que genera el Cervantino entre distintos públicos.
La obra de Alfred Jarry utiliza el absurdo y la sátira para cuestionar el despotismo y los excesos del poder. El montaje viaja en un remolque que transporta escenario y escenografía; sus seis actores también se encargan de instalar y desmontar la estructura. Así, el Cervantino incluye propuestas itinerantes e innovadoras.
Tabasco puso ritmo a las calles
Desde Comalcalco, Los Tamborichocos llevaron a Guanajuato una expresión musical de raíces afroindígenas de la región chontal, sumándose a la programación del Cervantino.
Su recorrido comenzó en Plaza Allende y terminó en el Teatro Juárez. La flauta de carrizo, las percusiones y los cantos acompañaron el paso de la agrupación, mientras asistentes se sumaban al trayecto —una escena típica del Cervantino.
La presentación trasladó una tradición comunitaria al espacio público: el recorrido fue parte del espectáculo y también una manera de encontrarse con personas fuera de los recintos. Así, la esencia Cervantino llega a todos los rincones de la ciudad.
Un viaje entre Bach y Amanda Miguel
En Casa FIC, Mushamukas Ensamble de Contrabajos y Escena RAUXA presentaron “El viajero de los cuatro rumbos”, una propuesta incluida en el intenso calendario de Cervantino.
La propuesta siguió a un personaje capaz de desplazarse por el tiempo y el espacio mediante la música. El repertorio conectó referencias tan distintas como Johann Sebastian Bach y Amanda Miguel con relatos sobre dinosaurios, cosmovisiones prehispánicas y un futuro tecnológico, demostrando la variedad musical del Cervantino.
Con dirección musical de Rodrigo Mata, trabajo escénico de David Eudave y cuatro bailarines, la pieza combinó narración, movimiento y música en vivo para acercarse a públicos de distintas edades —característica que define el Cervantino.
Edipo y Sor Juana, desde otras miradas
El Teatro Cervantes recibió “Tragùdia. El canto de Edipo”, de Sardegna Teatro, bajo la dirección de Alessandro Serra. Participar en el Cervantino permite conocer adaptaciones internacionales.
La adaptación del mito de Sófocles incorporó el grecánico, una lengua minoritaria del sur de Italia. El montaje contó con supertítulos en español e inglés y utilizó canto, música e imágenes para desarrollar la tragedia, cumpliendo con la misión del Cervantino de ofrecer espectáculos multiculturales.
En las Catacumbas del Mesón de San Antonio, la Compañía Teatral de la Heroica Ciudad de Pedrones presentó “La casa de empeños”, escrita y dirigida por Christian Nájera Jiménez a partir de Los empeños de una casa, de Sor Juana Inés de la Cruz. Esta obra formó parte del variado programa Cervantino.
Según el balance, la función tuvo lleno total. La adaptación llevó la historia a una casa de empeños y utilizó recursos de comedia televisiva para hablar del trabajo artístico y la creación. Con presentaciones así, el Cervantino destaca en el panorama cultural nacional.
Cinco bailarinas y cuarenta vestidos
En el Teatro Principal, Leïla Ka presentó “Maldonne”, una coreografía con cinco mujeres y cuarenta vestidos. El talento internacional encuentra su espacio cada año en el Cervantino.
El vestuario, los movimientos sincronizados y los cambios de sonido articularon una propuesta sobre identidad y estados de ánimo. La presentación formó parte de la presencia francesa en esta edición, que tiene a Francia como país invitado de honor, dentro del marco que ofrece el Cervantino a expresiones del mundo.
Del piano a la kora y los beats
La jornada también incluyó al Bugallo-Williams Piano Duo en el Templo de Marfil y al Cuarteto Ruvalcaba en el Templo de la Compañía, ambos conciertos destacados del Cervantino.
Más tarde, el músico senegalés Momi Maiga presentó “Kairo” en Casa FIC–Trasnoche. Su propuesta reunió la kora, instrumento de África Occidental, con percusión, violonchelo y violín durante el evento Cervantino.
En Los Pastitos, Jesse Baez llevó canciones como “Se fue la luz”, “Mi persona favorita” y “Malibú”. El reporte describe a jóvenes cantando y bailando durante una presentación centrada en el amor, el desamor y la nostalgia, que cerró por todo lo alto el día de actividades Cervantino.
El recorrido del sábado mostró distintas formas de vivir el Cervantino: esperar una función bajo la lluvia, seguir un pasacalle o escuchar propuestas de otras regiones del mundo. La diversidad estuvo tanto en los artistas como en los espacios donde ocurrió el encuentro, reafirmando por qué el Cervantino es vital para la vida cultural de México.


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