¿Baphomet frente a los Legionarios de Cristo? La estatua que hizo mirar dos veces a El Pedregal

,

Una fotografía de una inquietante figura con cabeza de cabra provocó rumores sobre una supuesta escultura satánica en una de las zonas más exclusivas de Ciudad de México. La realidad resultó bastante menos sobrenatural.

Por un momento, parecía que El Pedregal había decidido subir el nivel de sus decoraciones de octubre.

Una fotografía comenzó a circular en redes sociales mostrando una enorme figura con cuerpo humano, alas y cabeza de cabra sobre la fachada de una residencia. La imagen tenía todos los ingredientes para alimentar una historia viral: una mansión, una criatura asociada con el ocultismo y, para añadirle una dosis extra de ironía, la cercanía con instalaciones vinculadas a los Legionarios de Cristo.

La pregunta apareció casi sola: ¿había un Baphomet en una de las zonas más acaudaladas de Ciudad de México?

La respuesta es bastante menos diabólica.

La imagen que circuló fue presentada como una fotografía de la supuesta estatua, pero el material publicado por El País aclara que se trataba de una imagen generada con inteligencia artificial.

Es decir, el supuesto hallazgo no demostraba la existencia de ninguna escultura satánica en la colonia.

Y ahí está lo interesante de la historia.

No hace falta invocar al ocultismo para explicar por qué una imagen así puede volverse creíble. Ciudad de México tiene una larga tradición de altares, símbolos religiosos, expresiones populares y decoraciones que pueden resultar desconcertantes fuera de contexto. Además, octubre es el mes perfecto para que una fachada extravagante consiga convertirse en contenido viral.

La figura identificada como Baphomet tampoco es un personaje surgido simplemente de las leyendas contemporáneas de Halloween. El nombre está relacionado con una figura histórica cuya interpretación cambió con el tiempo y que posteriormente fue asociada con el ocultismo, particularmente a partir de la representación creada en el siglo XIX por el ocultista francés Éliphas Lévi.

La imagen moderna de Baphomet —cabeza de cabra, cuerpo humano y alas— terminó convirtiéndose en uno de los símbolos visuales más reconocibles del imaginario ocultista.

Pero una cosa es el símbolo y otra la fotografía viral.

No había evidencia, al menos en el material proporcionado, de que una familia de El Pedregal hubiera colocado realmente una estatua de Baphomet en su fachada.

La historia funciona precisamente porque juega con la frontera cada vez más borrosa entre una fotografía, una imagen generada por IA y lo que las redes sociales quieren creer que están viendo.

Y quizá esa sea la parte verdaderamente inquietante.

No que aparezca una cabra gigante en una mansión.

Sino lo fácil que resulta que una imagen artificial parezca suficiente para convertir un rumor en una historia.


Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *