En EE. UU., 11% de los adultos usa fármacos para adelgazar y ya cambió cómo compra y arregla su ropa; en México, el fenómeno apenas comienza.

Los consumidores estadounidenses que toman medicamentos para adelgazar, como Ozempic de Novo Nordisk y Mounjaro de Eli Lilly, recurren a zapateros y sastres para ahorrar dinero mientras cambia su talla, de acuerdo con un reporte difundido el 24 de octubre. En México, el uso de estos fármacos apenas comienza, y eso puede ser una ventaja para quienes fabrican calzado y ropa en Guanajuato.
Lo que ya ocurre en Estados Unidos
- Escala: según Gallup, cerca de 11% de los adultos toma estos fármacos para bajar de peso.
- Ropa que ya no queda: una encuesta de Trimi a más de 700 adultos encontró que alrededor de 80% de los usuarios usa prendas que ya no les quedan y espera unos seis meses antes de comprar nuevas. Los jeans son lo que más se arregla.
- Zapateros: Cobblers Direct, con 25 tiendas en Texas, reporta un crecimiento anual de dos dígitos en el ajuste de cinturones, unos 500 por semana. Jim’s Cobbler, en Manhattan, llama al fenómeno “belt-zempic” y ve más ajustes de calzado porque los pies de algunos clientes se reducen.
- Un caso: Lorraine Scott, de 42 años, de Atlanta, ha gastado al menos 300 dólares en ajustar pantalones tras perder 60 libras.
- Por qué no compran todo nuevo: investigadores de Cambridge encontraron que las personas recuperan cerca de 60% del peso perdido en un año tras dejar el tratamiento. Además, los costos de bolsillo suben porque algunos empleadores recortan la cobertura.
- Cómo responde el comercio: ThredUp reporta que 43% de los compradores que empezaron por encima de la talla 28 compra ahora jeans más pequeños. Stitch Fix estima que al menos 20% de sus nuevos clientes usa estos fármacos y añade tallas ajustables y telas elásticas.

México va unos pasos atrás
El estudio The Health Effect 2026, de Worldpanel by Numerator, estima que:
- 3.8% de los hogares mexicanos tiene al menos un integrante que usa fármacos GLP-1, frente a 11% de los adultos en EE. UU. (las cifras no son directamente comparables: una mide hogares y la otra, adultos).
- 5.7% de los hogares considera usarlos.
- 35% de los usuarios tiene menos de 35 años.
- El conocimiento de estos fármacos subió de 21% a 28% de los hogares en un año.
- Los hogares con un usuario redujeron 20% su compra de productos de alto contenido calórico durante seis meses.
El estudio no mide el efecto en ropa ni calzado. Pero la combinación de un uso aún bajo, un interés creciente y usuarios jóvenes sugiere que la adopción seguirá aumentando.
La ventaja de llegar antes
En EE. UU., las marcas reaccionaron una vez que el fenómeno ya estaba instalado: Stitch Fix apenas ahora añade tallas ajustables y telas elásticas. En México, la adopción apenas comienza, por lo que fabricantes y comercios tienen tiempo de prepararse antes de que cambie la demanda. Esto es una lectura editorial, no un dato medido, y se podría concretar en:
- Tallas y productos pensados para cuerpos que cambian: prendas con cinturas ajustables, telas elásticas y calzado con plantillas o cierres ajustables.
- Servicios de arreglo y reparación: zapateros y sastres locales ya existen en cada ciudad; ofrecer ajustes rápidos y de bajo costo podría abrir un nicho.
- Una segunda etapa de clientes: quienes bajan de peso y no quieren comprar un guardarropa completo porque pueden recuperar peso.
- Compra más reflexiva: si los usuarios compran menos y esperan más, la calidad y el ajuste pueden pesar más que el precio.

Un sector que parte con presión
La ventana convive con problemas previos. La Cámara de la Industria del Calzado del Estado de Guanajuato (CICEG) describió el 7 de octubre un “estancamiento total de la industria”, con unos 100 mil empleos directos en el estado y un consumo nacional a la baja pese a que las importaciones de calzado cayeron casi 40%. La cámara estima que 80 a 100 millones de pares consumidos en México no aparecen en la producción ni en las importaciones legales. También sostiene que 70% de las botas que se venden en EE. UU. son mexicanas.
En Moroleón y Uriangato, Periódico AM reportó en enero que se habían perdido cerca de 3 mil empleos textiles, según estimaciones de las direcciones de Desarrollo Económico, y que las ventas de prendas caían hasta 40%. Los productores señalan la difícil situación económica y la “competencia desleal” de importaciones que no pagan aranceles.
Lo que aún no se sabe
No hay datos que midan si este hábito ya cambia las ventas de ropa y calzado en México, ni cuántos usuarios mexicanos arreglan prendas. Tampoco hay evidencia de que la industria local planee adaptarse. Una vez que existan cifras, la ventana podría cerrarse o abrirse de otra forma. Tampoco se sabe si la adopción en México seguirá el mismo camino que en EE. UU.
La nota es informativa y no sustituye consejo médico.


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