La humanidad no solo teme a otra pandemia: también a la IA, las armas nucleares y el clima

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Una comisión internacional de expertos identifica 17 grandes amenazas para la salud mundial y advierte que algunas podrían escalar hasta comprometer la supervivencia humana durante este siglo y los siguientes.

La próxima crisis que ponga en jaque a la humanidad no necesariamente comenzará en un hospital.

Podría surgir de un conflicto nuclear, de una tecnología utilizada de forma maliciosa, de una nueva pandemia o de un deterioro climático que termine superando la capacidad de adaptación de las sociedades.

Esa es una de las principales advertencias de una comisión internacional de expertos que identifica 17 grandes riesgos para la salud y la supervivencia humana con horizonte hasta 2100.

El diagnóstico cambia también la forma de entender las amenazas globales. Ya no se trata únicamente de prevenir enfermedades infecciosas: el riesgo puede estar en la geopolítica, el medio ambiente o incluso en herramientas tecnológicas creadas para facilitar la vida.

La experiencia reciente ya mostró la dimensión del problema.

La pandemia de covid-19 evidenció cómo un fenómeno sanitario puede paralizar economías, saturar hospitales y alterar la vida cotidiana de millones de personas. La guerra en Ucrania, por otro lado, volvió a colocar el riesgo nuclear en el debate internacional.

Ahora los expertos incorporan otro elemento que hasta hace pocos años parecía pertenecer principalmente al terreno de la ciencia ficción: la inteligencia artificial.

El peligro no está necesariamente en que una IA adquiera por sí misma una voluntad destructiva, sino en su utilización deliberadamente dañina. Sistemas cada vez más capaces pueden convertirse en herramientas para amplificar amenazas existentes, dependiendo de quién los utilice y con qué objetivos.

La advertencia adquiere mayor peso porque la tecnología avanza mucho más rápido que buena parte de los mecanismos políticos y regulatorios destinados a controlarla.

El cambio climático: una amenaza que puede crecer durante siglos

El otro gran riesgo es menos inmediato, pero potencialmente mucho más persistente.

La comisión advierte que el cambio climático puede escalar hasta convertirse en un factor de extinción en los siglos venideros.

No significa que la humanidad esté ante una extinción inevitable. Significa que determinados escenarios de deterioro ambiental podrían multiplicar otros riesgos: desplazamientos masivos, inseguridad alimentaria, conflictos por recursos, enfermedades y debilitamiento de sistemas sanitarios.

Es precisamente esa interacción la que vuelve más difícil calcular el futuro.

Una crisis climática puede provocar migraciones. Una guerra puede destruir infraestructura sanitaria. Una pandemia puede paralizar cadenas de suministro. Una tecnología mal utilizada puede amplificar información falsa o facilitar ataques.

Los riesgos no necesariamente llegan por separado. Pueden alimentarse entre sí.

El punto

La lista de amenazas plantea una pregunta incómoda: ¿estamos preparando nuestros sistemas de salud para el mundo que viene o seguimos diseñándolos para el mundo que ya pasó?

Durante décadas, gran parte de la conversación sanitaria se concentró en enfermedades concretas y en la capacidad de los hospitales para atenderlas.

Pero los riesgos actuales son más complejos.

Un conflicto nuclear no se resuelve con más camas hospitalarias. Una crisis climática prolongada tampoco. Y prevenir el uso malicioso de inteligencia artificial requiere capacidades que van mucho más allá de la medicina.

El mensaje de los expertos no es que el apocalipsis sea inevitable.

Es que esperar a que ocurra una catástrofe para reaccionar puede ser demasiado tarde.

La pregunta, entonces, no es cuál será la próxima amenaza.

Es qué tan preparada está la humanidad para enfrentar varias al mismo tiempo.


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