EE.UU. vuelve al pelotón de fusilamiento: quién es Nidal Hasan y por qué será ejecutado

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Nidal Hasan mató a 13 soldados e hirió a otros 32 en Fort Hood, Texas, en 2009. Su ejecución marcará el regreso de este método al sistema militar estadounidense desde la Segunda Guerra Mundial.

Estados Unidos está a punto de recuperar una imagen que parecía pertenecer a otra época: un militar condenado a muerte frente a un pelotón de fusilamiento.

El Pentágono anunció que Nidal Malik Hasan, exmayor y psiquiatra del Ejército estadounidense, será ejecutado por ese método después de haber sido condenado por la masacre de Fort Hood, Texas, ocurrida en 2009.

Será la primera ejecución militar mediante fusilamiento en Estados Unidos desde el final de la Segunda Guerra Mundial, de acuerdo con la información difundida por BBC.

Pero detrás de la excepcionalidad del método existe una historia criminal que comenzó hace casi 17 años.

¿Quién es Nidal Hasan?

Hasan era un psiquiatra militar nacido en Virginia que había servido en el Ejército estadounidense.

El 5 de noviembre de 2009, abrió fuego dentro de un edificio médico de Fort Hood, una instalación donde numerosos soldados esperaban revisiones y vacunas antes de ser enviados a zonas de combate.

El ataque dejó 13 militares muertos y 32 heridos.

La masacre fue considerada el ataque más mortífero ocurrido en una base militar estadounidense fuera de un contexto de combate.

Hasan fue detenido y posteriormente sometido a un consejo de guerra. En 2013 fue declarado culpable y condenado a muerte.

Durante el proceso reconoció haber realizado los disparos y sostuvo que creía estar protegiendo a musulmanes y talibanes en Afganistán.

Desde entonces permanece en el corredor de la muerte militar.

¿Por qué será fusilado?

El método de ejecución no fue elegido por Hasan.

El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, informó que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, propuso el fusilamiento y que el presidente Donald Trump lo aprobó.

La fecha y el lugar todavía deben ser determinados por el secretario del Ejército.

La ejecución militar requiere además completar las revisiones de apelación y resolver definitivamente cualquier cuestión sobre su legalidad.

Eso significa que el anuncio no equivale todavía a una fecha inmediata de ejecución.

Un método que vuelve después de décadas

El fusilamiento tiene una presencia prácticamente marginal en el sistema penal estadounidense.

El año pasado, Carolina del Sur ejecutó a un condenado mediante este método, en un procedimiento que representó el primero de ese tipo en el estado y el primero en Estados Unidos en 15 años.

Actualmente, además de Carolina del Sur, Idaho, Misisipi, Oklahoma y Utah contemplan el fusilamiento entre sus métodos legales de ejecución.

Pero el caso Hasan tiene una diferencia fundamental: se trata del sistema militar estadounidense.

La última ejecución militar mediante fusilamiento ocurrió hace más de seis décadas, después de la Segunda Guerra Mundial.

Hasan es actualmente uno de los cuatro presos en el corredor de la muerte militar estadounidense.

Trump y el regreso de la pena de muerte

El caso también se conecta directamente con la política de Donald Trump.

El presidente estadounidense ha defendido públicamente la pena capital y, al regresar a la Casa Blanca en enero de 2025, firmó una orden ejecutiva para restablecer su aplicación a nivel federal después de la moratoria establecida durante la administración de Joe Biden.

La orden calificó la pena de muerte como una herramienta para disuadir y castigar los crímenes considerados más atroces.

El caso Hasan ocurre, por tanto, dentro de un contexto político más amplio: Estados Unidos no solo mantiene vigente la pena de muerte; la administración Trump ha decidido impulsar nuevamente su utilización.

EL PUNTO

La ejecución de Hasan tiene una dimensión que va más allá del criminal condenado.

Su caso coloca nuevamente al Estado estadounidense frente a una pregunta que lleva décadas dividiendo al país: hasta dónde puede llegar el poder público para castigar un crimen y qué métodos puede utilizar en nombre de la justicia.

Aquí, además, aparece un elemento simbólico difícil de ignorar.

El hombre que mató a 13 militares en una instalación del Ejército será ejecutado por el propio sistema militar, mediante un método que prácticamente había desaparecido de sus procedimientos.

El pelotón de fusilamiento vuelve a Estados Unidos no como una reliquia histórica, sino como una decisión contemporánea.

La fecha todavía está pendiente.

La discusión, en cambio, ya regresó al centro del debate estadounidense.


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