Jorge Romero dijo que Acción Nacional analiza acuerdos con otros partidos cuando sean determinantes para derrotar a Morena. El anuncio llega mientras el PAN busca capitalizar el rechazo a un aumento de más de 60% al cobro para turistas extranjeros.
El PAN está dispuesto a hacer alianzas con otros partidos si considera que son necesarias para derrotar a Morena en las urnas.
La definición la puso sobre la mesa Jorge Romero Herrera, presidente nacional de Acción Nacional, durante una conferencia en Quintana Roo. El dirigente sostuvo que cada estado tiene una realidad distinta y que, donde una alianza pueda representar un factor de triunfo, el partido está dispuesto a considerarla.
El mensaje político es difícil de ignorar: el principal partido de oposición no está apostando únicamente por crecer por sí mismo, sino por sumar fuerzas para impedir que Morena siga avanzando.
Romero utilizó incluso una de las expresiones más agresivas del discurso opositor al referirse a Morena como una “mancha” y un “tumor guinda”.
Más allá del lenguaje, la apuesta es concreta. Las alianzas podrían convertirse en una pieza central de la estrategia panista en entidades donde competir por separado reduzca sus posibilidades de triunfo.
Pero también dejan una pregunta incómoda: si el PAN necesita a otros partidos para derrotar a Morena, ¿qué tan competitivo es por sí solo?

La dirigencia panista busca, al mismo tiempo, construir oposición alrededor del sector turístico.
Desde Quintana Roo, Romero anunció que sus legisladores votarán contra el incremento al Derecho de No Residente (DNR) incluido en el Paquete Económico 2027, que elevaría el cobro a turistas extranjeros en más de 60%.
El panista calificó la medida como un golpe para el turismo y sostuvo que el impacto no se limitaría a Quintana Roo, sino que alcanzaría a otras entidades cuya economía depende de los visitantes.
También cuestionó el destino de los 2 mil 600 millones de pesos destinados al combate de una plaga, aunque el material disponible no detalla la respuesta del gobierno ni el desglose de esos recursos.
Romero anticipó que el PAN buscará retrasar la discusión legislativa mediante reservas y debate parlamentario, aun cuando reconoció que la mayoría oficialista podría aprobar el aumento.
Ahí aparece otra parte de la estrategia: si el PAN no puede detener la medida con votos, quiere que el costo político de aprobarla quede claramente identificado.
La batalla, entonces, no está únicamente en el Congreso.
También está en el relato que cada partido quiere llevar a las próximas elecciones: Morena defendiendo su mayoría y sus decisiones económicas; el PAN intentando convertir cada costo político en evidencia de que la oposición debe reorganizarse.
Y para Acción Nacional, esa reorganización podría comenzar con una palabra que durante años fue incómoda: alianzas.


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