PUERTO VALLARTA, Jal. / LEÓN, Gto. — Calles desiertas, comercios cerrados con tablas de madera y costales de arena, y un intenso patrullaje de fuerzas federales. Así amaneció Puerto Vallarta ante el embate del huracán Simon, fenómeno meteorológico que ha convertido a uno de los destinos turísticos más importantes del Pacífico mexicano en una ciudad fantasma en pleno inicio de su temporada alta.
Durante recorridos por avenidas emblemáticas como México, Los Poetas y Fluvial, se constató la ausencia total de peatones y vehículos particulares. Únicamente unidades del Ejército Mexicano, la Secretaría de Marina, la Guardia Nacional y la Policía Municipal recorren las zonas para brindar protección, vigilar la costa y prevenir saqueos. La emergencia ha obligado a los pocos establecimientos abiertos a atender únicamente por ventanilla para suministrar víveres básicos.
Preocupación y solidaridad desde León
La parálisis de Puerto Vallarta no solo mantiene en vilo a las costas de Jalisco, sino que resonó con profunda preocupación en León, Guanajuato. Octubre marca tradicionalmente el inicio de la temporada alta de viajes, un periodo en el que miles de leoneses acuden masivamente a las playas vallartenses.

Entre León y Puerto Vallarta existe un lazo entrañable que va más allá del turismo convencional: miles de familias de la capital del calzado consideran a este puerto su destino predilecto por excelencia. A través de una constante conexión económica, cultural y un profundo afecto social, los leoneses han manifestado su inquietud ante los efectos perjudiciales que el huracán pueda dejar en la infraestructura turística, la economía local de las familias vallartenses y la seguridad de los visitantes que ya se encontraban resguardados en hoteles de la zona.
Mientras el mar impone sus condiciones y Puerto Vallarta permanece en pausa bajo estricto resguardo, la ciudadanía de León sigue de cerca la evolución del fenómeno, a la espera de que disminuya el peligro y deseando una pronta recuperación para el querido destino del Pacífico.


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