México cerró su primera gira bajo el mando de Rafa Márquez con dos empates y dos derrotas. El 0-2 ante Chile expuso una defensa vulnerable y una ofensiva que todavía no encuentra conexiones claras.
Rafa Márquez pidió rivales exigentes. Los tuvo. Y el resultado fue incómodo: cuatro partidos, ningún triunfo, siete goles recibidos y apenas dos anotados.
México terminó su gira de presentación con una derrota 0-2 ante Chile en Los Ángeles, después de empatar con Colombia y Perú y caer 3-0 frente a Estados Unidos. El balance no define todavía el proyecto del nuevo seleccionador, pero sí señala problemas que ya no pueden ignorarse.
La apuesta de Márquez tenía lógica. En lugar de comenzar su gestión con amistosos ante selecciones de menor nivel, enfrentó a equipos capaces de presionar y castigar errores. Eso permitió probar futbolistas y observar alternativas, pero también dejó al descubierto las carencias de un equipo que todavía está lejos de tener una estructura sólida.
Contra Chile, México volvió a mostrar dificultades para conectar el mediocampo con sus atacantes. El primer tiempo terminó sin goles y con pocas ocasiones claras. En el segundo, cuando parecía que el equipo encontraba mayor libertad, Maximiliano Gutiérrez aprovechó una descolgada para marcar el 0-1.
Vicente Pizarro sentenció el encuentro al minuto 64.
El problema no fue solamente perder. México concedió goles demasiado pronto en prácticamente todos sus partidos, una tendencia que obliga a Márquez a revisar sus cuatro planteamientos defensivos. La ausencia de César Montes por lesión redujo sus opciones, pero también quedó claro que el técnico todavía no encuentra una pareja de centrales confiable.
En ataque, el panorama tampoco es alentador. Gilberto Mora, una de las mayores expectativas del futbol mexicano, solamente pudo participar ante Colombia, partido en el que marcó el gol del empate. Sus molestias físicas limitaron su participación en el resto de la gira.
También pesaron las ausencias de Julián Quiñones y Raúl Jiménez.
Pero no todo fue negativo. Los debuts de Hugo Camberos, Santiago Sandoval e Isaías Violante ofrecieron alternativas jóvenes que podrían ganar protagonismo conforme avance el proceso. Para Márquez, esa exploración era precisamente una de las razones para aceptar una gira complicada.

El punto
El verdadero problema para México no son las derrotas de octubre. Son las señales que dejan.
Márquez necesita construir una selección capaz de competir contra rivales de mayor nivel, pero todavía tiene dudas en defensa, poca contundencia y una dependencia evidente de determinados futbolistas.
La buena noticia es que todavía hay tiempo para corregirlo. La mala es que el margen empezará a reducirse.
En noviembre llegará el primer examen que tendrá consecuencias competitivas: los cuartos de final de la Nations League de la Concacaf contra Jamaica.
Ahí cambiará la conversación. Ya no se tratará solamente de probar jugadores.
Se tratará de ganar.


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