El Ejército estadounidense ensayó radares, drones interceptores, sistemas autónomos y otras herramientas en Arizona, mientras reporta 378 incursiones en 30 días y una creciente actividad vinculada a operaciones ilícitas.
La frontera entre Estados Unidos y México se está convirtiendo en un campo de pruebas para una nueva generación de tecnología antidrones.
Durante septiembre, el Ejército estadounidense participó en Falcon Peak 26.2, un ejercicio realizado en Yuma, Arizona, diseñado para evaluar sistemas capaces de detectar, identificar, rastrear y neutralizar aeronaves no tripuladas de pequeño tamaño. El ejercicio estuvo vinculado con las necesidades de seguridad de la frontera sur.
El despliegue ocurre mientras las autoridades militares estadounidenses reportan un incremento en la presencia de drones asociados, según su evaluación, con actividades ilícitas.
El general de brigada Brian Filler, subcomandante de operaciones de la Fuerza de Tarea Conjunta de la Frontera Sur, dijo que el Ejército detectó 378 incursiones de drones durante los 30 días anteriores y que la tendencia estaba aumentando. La mayoría, explicó, corresponde a modelos comerciales equipados con cámaras de vigilancia.
La cifra requiere una precisión importante: se trata de incursiones o detecciones, no de 378 drones derribados.
Una frontera convertida en campo de pruebas
Falcon Peak 26.2 se realizó del 31 de agosto al 25 de septiembre en Yuma Proving Ground. Fue la primera edición del ejercicio desarrollada en esa instalación y estuvo concebida específicamente para afrontar las condiciones de la frontera sur.
El objetivo fue probar distintas tecnologías para enfrentar drones pequeños: radares, sensores, sistemas de seguimiento, aeronaves interceptoras y mecanismos capaces de neutralizar las amenazas.
El Ejército estadounidense señaló que la edición de este año también permitió establecer áreas permanentes de prueba y evaluación de sistemas antidrones en Yuma Proving Ground, con la intención de mantener la colaboración entre militares, desarrolladores comerciales y empresas de defensa.
La apuesta es acelerar el proceso que lleva una tecnología del laboratorio al terreno.

Los drones comerciales son parte del problema
Según funcionarios militares estadounidenses citados por Reuters, los drones detectados en la frontera suelen ser modelos comerciales modificados o utilizados para tareas de vigilancia relacionadas con actividades de contrabando y tráfico de personas.
Esto marca una diferencia frente a los drones militares utilizados en conflictos como el de Ucrania.
Las autoridades estadounidenses reconocen que los aparatos asociados con las actividades ilícitas en la frontera no necesariamente tienen la sofisticación de los sistemas utilizados en un campo de batalla convencional. Sin embargo, su bajo costo, disponibilidad comercial y facilidad de adaptación los convierten en una herramienta útil para observar movimientos y recopilar información.
El problema, por tanto, no consiste solamente en derribar un aparato. También está en detectarlo a tiempo, determinar qué está haciendo y responder sin generar riesgos innecesarios para personas, instalaciones o aeronaves.
De Ucrania a Arizona
El interés estadounidense también está relacionado con las lecciones tecnológicas de la guerra entre Rusia y Ucrania.
Los drones han obligado a ambos bandos a desarrollar rápidamente nuevas formas de detección, interferencia, interceptación y neutralización. Para los planificadores militares estadounidenses, esa velocidad de adaptación representa una referencia para sus propios sistemas de defensa.
El general de brigada Matt Ross, director de la Fuerza de Tarea Interinstitucional 401, ha señalado que uno de los objetivos de Falcon Peak es que los desarrolladores puedan probar sus sistemas en condiciones realistas y recibir rápidamente información sobre qué funciona, qué falla y qué debe modificarse.
Entre las empresas participantes estuvieron Anduril, Teledyne FLIR, Allen Control Systems, BioRes y PowerUS, entre otras compañías dedicadas a sensores, inteligencia artificial, aeronaves no tripuladas y sistemas de neutralización.
EU ya utiliza láseres contra drones
Las pruebas no ocurren en un vacío operativo.
El Comando Norte de Estados Unidos informó el 4 de septiembre que la Fuerza de Tarea Conjunta de la Frontera Sur había neutralizado 11 sistemas aéreos no tripulados vinculados con cárteles mediante el sistema láser multipropósito de alta energía del Ejército, conocido como AMP-HEL, desde su primera utilización en operaciones de protección fronteriza el 24 de agosto.
El mismo comando informó que había neutralizado más de 300 drones durante 2026 utilizando sistemas cinéticos y no cinéticos, con más de 100 casos registrados solamente en agosto.
Las autoridades estadounidenses no precisaron públicamente dónde ocurrieron las acciones con láser ni establecieron en cada caso si tuvieron lugar sobre territorio estadounidense o mexicano. Esa precisión es relevante en un asunto que involucra directamente la soberanía de ambos países.
Qué cambia
La evolución tecnológica apunta hacia una defensa por capas.
Ya no se trata únicamente de detectar un dron y enviar a un soldado a interceptarlo. Los sistemas que se están probando pueden combinar sensores, radares, software de comando y control, aeronaves interceptoras y mecanismos de neutralización.
El propio Comando Norte describe Falcon Peak como un esfuerzo para mejorar las capacidades de detección, identificación, seguimiento y mitigación de incursiones de pequeños drones.
Yuma Proving Ground permanecerá como una instalación para continuar estas evaluaciones. Eso significa que la experimentación no termina con el ejercicio de septiembre: la frontera se ha convertido en uno de los escenarios donde Estados Unidos pretende acelerar el desarrollo de esta tecnología.
Para México, el asunto tiene otra dimensión. El uso de drones por organizaciones criminales ocurre en territorio mexicano y estadounidense, mientras las respuestas militares de Washington tienen límites jurídicos y políticos cuando se aproximan o cruzan la frontera.
Por ahora, lo que muestran los datos públicos es una carrera tecnológica en expansión: más drones detectados, más sistemas para neutralizarlos y un esfuerzo militar estadounidense por reducir el tiempo entre detectar una amenaza y responder a ella.


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