Del movimiento al poder: Sheinbaum despide a Cuauhtémoc Cárdenas

,

La presidenta acudió al Panteón Francés para despedir al tres veces candidato presidencial, a quien reconoció como una figura fundamental en la lucha democrática de México.

La política mexicana se detuvo por un momento para despedir a uno de los personajes que ayudaron a cambiarla.

La presidenta Claudia Sheinbaum acudió este jueves al Panteón Francés de la Ciudad de México para acompañar a la familia de Cuauhtémoc Cárdenas, quien falleció el miércoles a los 92 años.

“Venimos a abrazar a la familia”, expresó la mandataria a su llegada al recinto, donde coincidieron familiares, amigos y representantes de distintas generaciones de la política mexicana.

No fue solamente un acto de despedida.

La presencia de Sheinbaum tiene también una lectura política inevitable. Cárdenas fue una de las figuras centrales de la izquierda mexicana durante las últimas décadas del siglo XX, tres veces candidato presidencial y uno de los protagonistas de la ruptura política que cuestionó el dominio priista y colocó la democracia electoral en el centro de la discusión nacional.

Sheinbaum, hoy al frente del país desde un movimiento político que tiene sus raíces en aquella izquierda, acudió a despedir a una figura que pertenece a una generación distinta, pero cuya trayectoria forma parte del camino que llevó a la izquierda mexicana hasta Palacio Nacional.

La presidenta describió el momento como doloroso, pero también destacó la manera en que debe recordarse al exjefe de Gobierno de la Ciudad de México.

“Tristeza, pero al mismo tiempo lo recordamos con mucho cariño, mucha dignidad y congruencia”, declaró.

Sheinbaum permaneció alrededor de 45 minutos en el Panteón Francés y resumió el legado de Cárdenas en una palabra: democracia.

Y quizá ahí está la dimensión más importante de su despedida.

Cárdenas no llegó a la Presidencia de México, pero su participación en la vida política del país modificó profundamente el mapa de la oposición. Su candidatura presidencial de 1988, la creación del Partido de la Revolución Democrática y posteriormente su papel como primer jefe de Gobierno electo de la capital marcaron una etapa de transformación política.

Su legado, por eso, no se limita a los cargos que ocupó ni a las elecciones que perdió.

Está también en haber contribuido a que una parte de la sociedad mexicana dejara de aceptar como inevitable un sistema político dominado durante décadas por un solo partido.

Décadas después, la izquierda que alguna vez fue oposición gobierna México.

Y mientras Sheinbaum encabezaba el país, acudió al funeral de uno de los hombres que ayudaron a abrir ese camino.

La despedida de Cárdenas fue, en ese sentido, más que un último adiós. Fue también una imagen política cargada de simbolismo: una generación que luchó por conquistar espacios de poder despidiendo a uno de sus principales referentes desde el poder que aquella lucha ayudó a construir.

Pero el reconocimiento de su legado también deja una pregunta abierta para la izquierda actual: qué tanto de aquella lucha por la democracia, la congruencia y la transformación política permanece vigente cuando ya no se está en la oposición, sino en el gobierno.

Cárdenas se fue.

La discusión sobre lo que dejó, en cambio, apenas comienza.


Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *