Un reporte de The Times señala que el organismo habría recaudado 4,500 millones de euros durante el torneo, 50% más de lo previsto inicialmente. El éxito financiero, sin embargo, está acompañado por cuestionamientos a los precios dinámicos y la reventa de boletos.
El Mundial 2026 dejó goles, récords de asistencia y una expansión histórica del torneo.
Pero también dejó otro marcador que difícilmente aparecerá en una cancha: 4,500 millones de euros para la FIFA.
De acuerdo con un reporte publicado por el diario británico The Times, que cita a fuentes familiarizadas con las finanzas del torneo, la FIFA habría obtenido esa cantidad durante la Copa del Mundo disputada en México, Estados Unidos y Canadá.
La cifra sería considerablemente superior a los 3,000 millones de euros que el propio organismo había estimado inicialmente.
Hay, sin embargo, una precisión importante: la FIFA todavía no confirma oficialmente los 4,500 millones de euros. La cifra deberá esperar al informe financiero correspondiente y a las auditorías del organismo.
Si finalmente se confirma, el Mundial 2026 habrá sido mucho más rentable de lo previsto.
Y ahí comienza la parte incómoda de la historia.
Más partidos, más dinero… pero no solamente por eso
El Mundial 2026 fue el más grande de la historia.
El nuevo formato llevó el torneo a 104 partidos, frente a los 64 disputados en Qatar 2022.
Más selecciones significaron más encuentros, más sedes, más transmisiones y más oportunidades comerciales.
Pero, según el reporte de The Times, el incremento de ingresos no se explicaría únicamente por el tamaño del torneo.
Una pieza importante habría sido la política de precios dinámicos aplicada a las entradas y, particularmente, la comisión del 30% cobrada sobre las reventas realizadas mediante la plataforma oficial.
En otras palabras, la FIFA no solamente vendió entradas.
También encontró una manera de participar en el dinero generado cuando esas entradas cambiaron de manos.
Y ahí aparece una de las grandes discusiones que dejó el torneo.

El negocio funcionó. El problema es para quién
Desde el punto de vista financiero, la estrategia parece haber sido extraordinariamente efectiva.
Desde el punto de vista del aficionado, la historia es bastante menos cómoda.
Grupos de seguidores cuestionaron duramente el costo de acudir a los partidos.
La Asociación Inglesa de Aficionados al Fútbol calificó los precios de “escandalosos”, mientras Football Supporters Europe los describió como abusivos.
La contradicción es evidente.
El futbol vende una experiencia popular, emocional y masiva.
Pero cuando el precio para vivirla en el estadio aumenta hasta niveles que muchos aficionados no pueden pagar, el espectáculo comienza a parecer menos popular y más exclusivo.
El problema no es que la FIFA genere dinero.
El problema aparece cuando la rentabilidad empieza a competir con el acceso.
La final costó más de 1,000 euros
El reporte señala que de los aproximadamente 6.81 millones de boletos previstos para el torneo, más de 100,000 habrían salido a la venta por alrededor de 54 euros.
Pero el otro extremo fue muy diferente.
Algunas entradas para la final superaron los 1,000 euros.
Y en un mercado con precios dinámicos, la diferencia entre el valor original de una entrada y el precio que alcanza posteriormente puede ser enorme.
Para el organismo rector del futbol mundial, eso representa una oportunidad de negocio.
Para el aficionado promedio, puede significar tener que elegir entre vivir el Mundial en persona o verlo desde casa.
La pregunta entonces deja de ser cuánto dinero puede generar el futbol.
La pregunta es cuánto puede encarecerse antes de dejar de sentirse como un deporte para todos.
Estados Unidos también cambió las reglas del negocio
Otro elemento señalado por el reporte es la regulación estadounidense sobre la reventa de entradas.
Según las fuentes citadas por The Times, este marco permitió a la FIFA participar de ingresos que tradicionalmente habrían terminado en manos de intermediarios y plataformas de terceros.
Es decir, el Mundial 2026 no solo fue un experimento deportivo por su nuevo formato.
También fue una prueba de hasta dónde puede llegar el modelo comercial del futbol cuando se combina con uno de los mercados de entretenimiento más grandes del mundo.
Y aparentemente funcionó.
La FIFA quiere convertir la ganancia en inversión
La organización asegura que los ingresos obtenidos permitirán aumentar la inversión destinada al desarrollo del futbol a nivel mundial.
También planteó un programa de solidaridad mediante el cual las 211 federaciones miembro podrían recibir financiamiento de hasta aproximadamente 5,700 millones de euros entre 2027 y 2030.
Ese argumento es importante.
La FIFA no pretende presentar la rentabilidad del Mundial únicamente como una ganancia corporativa. La plantea también como una fuente de recursos para distribuir entre federaciones y proyectos de desarrollo.
Pero eso no elimina el debate sobre cómo se generó el dinero.
Porque una cosa es redistribuir las ganancias.
Y otra es discutir si el modelo utilizado para obtenerlas es justo para quienes sostienen buena parte del espectáculo: los aficionados.

El verdadero récord todavía está por confirmarse
Los 4,500 millones de euros son, por ahora, una cifra reportada por The Times y atribuida a fuentes conocedoras de las finanzas del torneo.
La cifra oficial llegará cuando la FIFA publique sus resultados financieros y concluya las auditorías correspondientes.
Pero incluso antes de conocer el número definitivo, el Mundial 2026 ya deja una conclusión difícil de ignorar.
El futbol se ha convertido en una industria capaz de generar cantidades extraordinarias de dinero.
La FIFA está demostrando que sabe explotarlo.
Ahora queda saber si también está dispuesta a responder una pregunta menos cómoda:
¿Puede el futbol seguir siendo el deporte de todos cuando cada vez cuesta más estar dentro del estadio?
Porque el Mundial puede haber terminado.
El negocio, definitivamente, apenas comienza.


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