El triunfo de Lula sacude negativamente a Brasil: Bolsa se desploma y el dólar supera los 5.60 reales

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La reelección de Luiz Inácio Lula da Silva provocó una fuerte reacción de los mercados. El EWZ llegó a perder más de 26% y el real se debilitó más de 11% frente al dólar, mientras la Bolsa de São Paulo activó un mecanismo de interrupción temporal de operaciones.

La elección terminó, pero para los mercados brasileños el lunes apenas comenzaba.

La reelección de Luiz Inácio Lula da Silva provocó una de las jornadas financieras más turbulentas de los últimos años en Brasil, con fuertes caídas en acciones, depreciación del real y presión sobre los bonos del gobierno.

El golpe comenzó incluso antes de la apertura de la Bolsa de São Paulo.

En Nueva York, el iShares MSCI Brazil ETF (EWZ), uno de los principales instrumentos para invertir en acciones brasileñas desde Estados Unidos, llegó a caer alrededor de 26% en las primeras operaciones.

La presión también alcanzó a los ADR de algunas de las empresas más importantes del país.

Petrobras llegó a registrar pérdidas superiores al 20%, mientras Itaú, Bradesco, Nubank y otras compañías financieras enfrentaron retrocesos de dos dígitos.

La reacción no fue solamente bursátil.

EL REAL TAMBIÉN RECIBE EL GOLPE

El mercado cambiario reflejó la misma incertidumbre.

El real llegó a depreciarse más de 11% frente al dólar, mientras la cotización de la divisa estadounidense superó el equivalente a 5.60 reales en los mercados internacionales.

El movimiento representa un cambio brusco frente a las expectativas que habían dominado al mercado antes de la elección.

Los inversionistas habían apostado en las últimas semanas por una posible victoria del opositor Flávio Bolsonaro, escenario que era interpretado por los mercados como favorable a una política de mayor disciplina fiscal, reducción del gasto y menores costos de financiamiento.

La victoria de Lula cambió esa expectativa de manera inmediata.

Y los mercados reaccionaron antes de tener respuestas concretas sobre el siguiente capítulo económico del gobierno.

LA BOLSA DE SÃO PAULO ACTIVA EL FRENO

La presión llegó hasta la B3, la Bolsa de São Paulo.

El índice Bovespa llegó a caer más de 10%, lo que activó el mecanismo conocido como circuit breaker, una interrupción temporal de las operaciones para contener movimientos extremos. La negociación fue suspendida durante 30 minutos.

La caída llegó a superar el 15% durante la jornada, en lo que Reuters reportó como el peor descenso diario del índice desde 1998.

El gobierno también reaccionó ante la volatilidad.

El Tesoro Nacional canceló subastas de deuda que estaban programadas para esta semana, mientras los inversionistas incrementaron su percepción de riesgo sobre los activos brasileños.

No fue una reacción aislada.

Fue una señal de que el resultado electoral obligó al mercado a recalcular rápidamente sus expectativas.

EL PROBLEMA NO ES SOLO LULA: ES LO QUE VIENE

Reducir el desplome a una simple reacción política sería demasiado fácil.

El mercado está mirando, sobre todo, qué hará Lula con las finanzas públicas durante su nuevo mandato.

Los inversionistas están atentos a la composición de su equipo económico, a la política fiscal y a la capacidad del próximo gobierno para controlar la deuda sin frenar programas sociales, empleo e inversión.

La preocupación tiene una explicación.

Antes de las elecciones, buena parte del mercado había incorporado al precio de los activos brasileños la expectativa de una eventual alternancia política y de una política fiscal más restrictiva.

El resultado electoral eliminó de golpe esa posibilidad.

Ahora los inversionistas necesitan saber cuál será la estrategia económica del nuevo gobierno.

UNA VICTORIA POLÍTICA CON COSTO FINANCIERO INMEDIATO

Lula consiguió la reelección con poco más de 51% de los votos frente a Flávio Bolsonaro, pero el resultado que celebró políticamente fue recibido con nerviosismo por los mercados.

Eso no significa que el desplome bursátil demuestre que Brasil vaya rumbo a una crisis económica.

Tampoco significa que la política económica del próximo gobierno esté definida.

Significa algo más concreto:

los inversionistas esperaban otro resultado y tuvieron que reajustar sus posiciones prácticamente de inmediato.

La bolsa cayó.

El real perdió valor.

Los bonos se debilitaron.

Y el costo de protegerse frente al riesgo brasileño aumentó.

Ahora comienza la parte verdaderamente importante.

El mercado ya reaccionó a la elección.

Lo que falta saber es si el gobierno de Lula será capaz de convencerlo de que tiene un plan económico capaz de sostener las cuentas públicas y recuperar la confianza.


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