AT&T se va de México: alerta para la competencia y apuesta para Televisa

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La venta de AT&T México a Grupo Televisa y Fintech Holdings por 2,000 millones de dólares obliga a hacerse dos preguntas. La primera es si su salida es una mala señal para el país. La segunda es si Televisa hizo una ganga o se echó encima un problema. Mi respuesta es que la primera pregunta tiene una respuesta incómoda y la segunda, una condicionada.

Una señal de alerta, pero para la competencia

AT&T no es la primera en retirarse. Telefónica ya pasó a operar como operador móvil virtual y acordó vender su negocio a OXIO. Dos salidas seguidas no son una casualidad. Elena Estavillo, ex comisionada del IFT, pide tomar la salida de operadores extranjeros como una advertencia. Ernesto Piedras, de The Competitive Intelligence Unit, sostiene que no hay condiciones de competencia justa y que habrá menos jugadores, pero más fuertes.

Ese diagnóstico me parece correcto en lo esencial. Los costos del espectro, los permisos lentos y costosos de infraestructura y el peso de Telcel forman un terreno en el que escalar es muy difícil para quien no es el operador dominante. Cuando dos de los tres jugadores relevantes deciden que el mercado no les da, el problema deja de ser de cada empresa.

Conviene, sin embargo, no exagerar. AT&T operó en México sin red fija, solo móvil, y con márgenes muy bajos. Según el académico del ITAM Ramiro Tovar, acumuló pérdidas operativas cercanas a 4,000 millones de dólares entre 2017 y 2025. La propia empresa explica que quiere concentrar su capital en fibra y 5G en Estados Unidos. Eso habla de una estrategia que no funcionó en México y de prioridades corporativas, no de una huida del país como destino de inversión. Estavillo, por cierto, aclara que la compra no suma ni resta un competidor: los activos pasan a un grupo que ya estaba en el sector.

Mi lectura es esta: la salida es una mala señal para la estructura del mercado de telecomunicaciones, no una sentencia sobre la inversión extranjera en general. La diferencia importa, porque cambia la respuesta de política pública. Lo que está en juego es la revisión de las reglas de preponderancia, vigentes desde 2014, y la carga del espectro, no un clima de inversión en abstracto.

¿Ganga para Televisa?

Los números invitan a decir que sí. AT&T pagó 4,375 millones de dólares por Iusacell y Nextel en 2015 y comprometió unos 3,000 millones más para su red LTE. El precio actual equivale a cerca de 46% de lo que pagó entonces (cálculo propio). Con las cifras de 2025 que cita Tovar (ingresos de 4,379 millones de dólares, EBITDA de 816 millones y utilidad de operación de 145 millones), el precio implica unas 0.46 veces los ingresos y cerca de 2.5 veces el EBITDA (cálculo propio), y unos 81 dólares por suscriptor, según Tovar. Son múltiplos bajos.

El argumento a favor es la convergencia. Televisa tiene red fija y puede ofrecer paquetes de móvil, internet y televisión, algo que AT&T no podía hacer. Como dice Tovar, el activo vale más en manos de Televisa que de AT&T. Recibe 23.4 millones de líneas, más de 1.1 millones de clientes de internet de las cosas, espectro e infraestructura.

Pero un precio bajo también describe un negocio con poco rendimiento. Un margen operativo de 3.3% no se corrige solo con paquetes. La operación se financia con 60% de deuda, según Fitch, y la nueva dueña tendrá que reducir la salida de clientes y subir la proporción de pospago. Además, la compra necesita aprobación de las autoridades de competencia y telecomunicaciones, y todavía no se conocen el reparto entre Televisa y Fintech Holdings ni los efectos en el balance de Televisa.

Mi veredicto: es una buena operación en el papel y una apuesta en la práctica. Si Televisa integra bien, será una ganga. Si no, habrá comprado una red grande con márgenes finos y una deuda que pagar.

Lo que habría que vigilar

  • Qué condiciones, si las hay, fija la autoridad para aprobar la operación.
  • Si el nuevo grupo ofrece paquetes convergentes más baratos o simplemente reordena su portafolio.
  • Si la revisión de las reglas de preponderancia y de las tarifas de espectro cambia el terreno para quien compite con Telcel.
  • Qué pasará con el cobro, las marcas y los servicios de los usuarios actuales. Por ahora no hay cambios anunciados.

La salida de AT&T deja menos jugadores y más preguntas. Que el mercado mexicano sea más o menos competitivo dependerá menos de quién compra y más de las reglas que se definan en los próximos meses.

Fuente del anuncio

Comunicado oficial de AT&T sobre el acuerdo de venta de AT&T México. El anuncio corresponde a un acuerdo sujeto a condiciones de cierre y autorizaciones; no implica que la operación haya concluido.


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